Muerte, tiempo y el no lugar

Identificamos como trastorno a cualquier alteración en el funcionamiento de un organismo o de parte de él, una perturbación en el área psíquica y del comportamiento establecido. Un trastorno de la personalidad se refiere a conductas inflexibles que se alejan en demasía de lo socialmente establecido.


Los invito a imaginar que levantan sus manos al frente y las observan detenidamente: la derecha es una mano entera y sana mientras que la izquierda está visiblemente lastimada con una quemadura que ha oscurecido y enrojecido la piel. De pronto alguien delante de ustedes les coge la mano derecha y da un fuerte apretón, quizás pueda doler un poco pero es una molestia rápida y pasajera, ahora procede a hacer lo mismo con la mano izquierda (ésta persona no tiene idea de que esa mano está delicada) y antes de que puedan evitarlo, aprieta con fuerza. Éste dolor se extiende por todo el cuerpo al punto de generar lagrimeo, escalofríos y ganas de maldecir, probablemente la única manera de calmarlo sea respirar de espacio y mantener esa parte de su cuerpo cerca de ustedes. ¿Han podido imaginar con el tacto lo que quise ejemplificar? Ahora hagan de cuenta que la mano derecha representa las emociones de una persona con actividad cerebral normal y con un control bastante amplio de si mismo. La mano quemada son las emociones desbordadas de una persona con desrregulación emocional, muchas veces consecuencia de una desequilibrada producción de neurotransmisores lo que provoca que sentimientos como la felicidad y la ira se experimenten al límite y regularmente, con cada parte del cuerpo. Aclaro esto porque, al menos en mi caso, hasta que aprendí a manejar ciertas situaciones se me contracturaba el omóplato derecho al punto de no poder mover con libertad ese brazo, entre otras cosas.


Hace un tiempo Oliver me dijo: «Desde siempre tú problema es que no sé, pareciera qué sientes las cosas como diez veces más fuerte de lo normal. Tómate un momento para poner pausa y tratar de procesar lo que pasa con más razón que emoción». Para entonces yo ni enterada, pero si, una vez una psicóloga me dijo lo mismo «Tú problema es que sientes demasiado, cuando sientas menos estarás menos mal». Hay profesionales con métodos bastante cuestionables, quiero ser bastante clara al decir que esta terapeuta no aportó ninguna herramienta que contribuyera al proceso, por suerte la licenciada que trabaja actualmente conmigo me permitió entender de una forma más concisa y clara como reeducar el manejo de los impulsos y reconocer las emociones y los sentimientos tanto positivos como negativos. Pasé la mitad de mi vida sin saber expresar lo que sentía en realidad. 


Cuando arrancó éste período de cuarentena tenía bastante claro que contaba con elementos que utilizar a mi favor para no enloquecer con el encierro pero contrario a lo que pude suponer en principio, los días se me hicieron más provechosos cuando comencé a dedicar tiempo a mis investigaciones, a mis escritos, a la música y a la meditación. De alguna manera reconecté de inmediato con lo más puro de mi espíritu y reencontré pedazos de mi ser en fotografías y cartas antiguas. Poseo una cualidad particularmente molesta y es la insistente búsqueda de la causa que generó el efecto; todo tiene un por qué. Eso significa que pasé el último año y un poco más buscando las respuestas a todos mis «males». La parte más lógica y médica es aquella con la que abrí éste texto pero yo creo en la magia, creo en el universo y la divinidad, en el karma, en los contratos y la energía.


Una de éstas tardes que me senté en mi cama a leer y una amiga se ofreció tirarme las cartas a través del whatsapp. No lo pensé mucho y le proporcione mi nombre, hora, fecha y lugar de nacimiento. Le hice una pregunta y con mucho respeto y amor, ejecutó la lectura y me indicó unos pasos a seguir para mejorar esa situación en particular. Con temor lancé una segunda interrogante y entonces todo se fue para la mierda: «ahí no hay nada que hacer, todas las cartas están al revés». Percibiendo mi tristeza y congoja no quiso finalizar su lectura sin acotar:

Saturno en casa 4
Plutón en escorpión

«Como individuo siempre vas a buscar evolucionar en tu realidad pero para ello no te importara destruir aquello que te lo impida y no medirás consecuencias. En cuanto a las heridas de tú infancia, tendrás que reconocerlas y aprender a sobrellevarlas si quieres sanar tú parte emocional «.

Jamás he hablado con ella de mi vida anterior, de mi niñez o mi familia y quizás suene irrisorio para algunos pero sentí que conecté muchas cosas y por consecuencia me puse a llorar. Antes de mi verano en el hospital solía llorar pensando en otras personas pero después de experimentar la mayor sensación de abandono y terror, ahora sólo lo hago pensando en mi: a veces me tomo unos minutos para tenerme lástima o auto compadecerme, otros lloro de felicidad porque estoy orgullosa de mi misma y a ratos lloro molesta porque me siento tarada o egoísta o ridícula. Lo importante es que ya no me quedo en ese no lugar, lo atravieso y salgo liberada.


En un texto referente a la transformación, se leía que las personas nacidas con ésta estrella necesitan adquirir un lenguaje que vaya más allá de la palabra y la comunicación verbal, un mecanismo a través del cuál puedan soltar todas las sensaciones negativas y así evitar que se acumulen porque esto las convierte en algo tóxico que a la larga desencadena procesos destructivos. Con plutón todo lo que no sale queda bullendo dentro, se hace parte de la sombra y tarde o temprano se desata con violencia matando al EGO, liberando a la persona de apegos terrenales y conectando más bien con la parte espiritual. La muerte es una energía poderosa que si se asimila conscientemente se transforma en parte del ser. Pensé en mí, en la niña que era y la mujer que llegó, en los no lugares de los que me hice parte, de la residencia en la que habite y en ese grupo de personas con quienes compartía un vínculo… No pude detener mi proceso autodestructivo, eran muchos años en implosión.


Haciendo memoria creo que fue después de mi gran depresión en el año 2016 y de leer el libro Tokio Blues de Haruki Murakami que comencé a desear de corazón ser un mejor ser humano. Se lo pedía al universo, se lo decía a mi familia, a mis afectos: yo quería ser mejor persona de lo que era. Quizá por eso tuve que tocar el fondo del fondo: con ellos era feliz, parte de algo, estaba cómoda (quizás demasiado) ahí no iba a cambiar, hubiese pasado otros 10 años negando mi sombra y construyendo una falsa sensación de control sobre mí misma. Ese «por qué» tuvo un «para qué».

S/T – Ura Urdaneta 2020


Veo a saturno devorando a sus hijos y en paralelo empaco mi ropa para irme de casa. El tiempo, hay quienes nunca consiguen el valor de dejar el nido. Hoy por hoy agradezco la energía que me trajo aquí porque siempre supe, mucho antes de que ubicaran en mi carta astral este planeta en cáncer, que las normas y límites impuestos en mi crianza impulsaron la creación de un pensamiento dicotómico y la inconformidad ante la vida (nada es suficiente), alterando mi percepción de la realidad. «Él YO se ve afectado por la rigidez de las enseñanzas». Éste tema lo trataré más adelante, sin embargo quiero dejar en claro que la constante a la que se enfrentará una persona con trastorno límite de la personalidad siempre será la construcción del YO.


Regresemos a tierra y a la tarde de llanto. Luego de charlar con mi mamá y mi hermano pude retornar al presente y al lugar del que si formo parte: el ahora. Recordando los postulados de Marc Augé pienso que la sobremodernidad me mantuvo inmersa en ruido constante durante tanto tiempo que fue fácil esquivar y evitar lo que me estaba pasando. Quizá por ello siento que me tomó tanto llegar a un espacio al cuál si pertenecer después de muchos años, uno que si aporta algo a la construcción de la persona que soy.


Hay valía en el auto conocimiento. Somos la persona con las que conviviremos el resto de la vida así que ¿por qué no hacerlo en amor y aceptación? Nunca me sentí limitada por ser diferente pero si me permití autosabotearme durante largos años por mis ridículos niveles de autoexigencia en todos los sentidos: creo que ni siquiera era feliz cuando era feliz. Hoy por hoy no me importa si tengo o no una enfermedad mental ni tampoco lo que pasó a consecuencia de ella sino lo que he aprendido, lo que puedo hacer con eso: cómo estar acá invitándolos a conocerse y a seguir adelante, a buscar respuestas sin obsesionarse, a felicitarse cuando consiguen pequeñas victorias en las cosas simples. Todos y cada uno de nosotros podemos vivir con la sombra, sin ella no habría luz.

Publicado por Ura Urdaneta Echezuria

Artista integral, escritora y sobreviviente. Escribo para tratar de entender lo que me pasa. Egresada como Artista Plástica en la Universidad Experimental Nacional de las Artes; Caracas - Venezuela. Actualmente residiendo en Buenos Aires.. Creo en el arte como posibilidad, como vehículo para la transformación personal y social. Promuevo la información para derribar los estigmas que existen en torno a la salud mental; podemos hacer la diferencia, podemos salvar vidas.

3 comentarios sobre “Muerte, tiempo y el no lugar

  1. Amor, me parec que haz crecido y madurado mucho, además de ser muy valiente al escribir y analizar toda la situación vivida desde un punto de vista positivo y de aprendizaje para ti y para los que tenemos la oportunidad de leerte, sigue escribiendo, siempre hacia adelante y con mucho amor. Te felicito y espero que Dios y las fuerzas del universo te sigan acompañando. Un gran abrazo y bendiciones de tu orgullosa mamá

    Me gusta

  2. Estoy movida emocionalmente por par de entradas que he leído; salvando las diferencias y sin ánimos de ofender, me siento identificada con ciertas líneas. Por otro lado soy fan y promotora de escribir para expresar, y tu transmites muchísimo. Genial que lo compartas y espero que te funcione anímicamente hablando. Un abrazo Ura.

    Me gusta

    1. Muchas gracias. Significa mucho que puedas encontrate en algunas líneas, esa es la intención. No somos seres inmutables y creo que tiene valor el atrevernos a hacernos preguntas aunque estas nos lleven a lugares incómodos. El arte sana. Abrazo fuerte

      Me gusta

Replica a Ura Urdaneta Echezuria Cancelar la respuesta

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar