La maison deiu

Y yo que no entendía nada lo sentí todo. Fue cómo verme caer al vacío desde mi oficina en piso seis, como perder el norte trazado por mi Ávila, fue volver a sentirme cobijada e inutilizada por la penumbra, fue observarme nuevamente derrotada por la oscuridad. Ella fue versando carta por carta cómo sobreviví estos años a mi peor enemigo: yo.

Un umbral llamado depresión [Parte I]

Por ello considero que el arte no nos invita evadir sino a comprender desde otra perspectiva lo que llevamos por dentro desde un entendimiento tan libre que tiene el poder de alejarnos del sufrimiento, del dolor, del victimismo y permitirnos un espacio para ensamblar todos nuestros pedazos, inclusive los que nos fueron arrebatados. Es aceptar que tenemos matices y recordar que son todos ellos los que componen una obra, dan carácter a una sinfonía o construyen un personaje sobre un escenario.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar