Todos los lenguajes humanos y también los espirituales me resuenan como ecos dentro de mi propio esternón. La que soy, la que puedo ser es mucho más que memorias dolorosas. He convivido tanto tiempo con el miedo de volver a ser algo cercano a lo que fui que he acabado suponiendo que mi intensidad e intuición recaían en la disfuncionalidad de mi vivir, del entorno y mis vinculaciones afectivas.