Todo lo que viví cuando estuve en ese foso llamado depresión: alcohilozándome cada fin de semana, llorando cada noche, presionando a quienes me amaban y minimizando su sentir. Porque cuando estás deprimido te odias, quieres que el mundo se pare y vea que estás mal, sin quererlo te haces adicto a la lástima hasta que llegas al punto en el que, ni obteniendo lo que quieres eres capaz de conformarte.