Nada borra el hecho de haber perdido la razón, de que lastimaste personas amadas e intentaste cosas que podían haber tenido un desenlace fatal. Créanme, los que han experimentado todo esto la tienen clara y es bastante difícil convivir con esas memorias. Es por eso que cuando estás librando esa batalla en la que sientes que la enfermedad te derrota en tantas formas distintas, lo que menos necesitas es crueldad, justificada o no, del exterior.
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Especial: Hablemos de suicidio.
En honor a todas las personas que no consiguieron seguir adelante porque el dolor les llevó a tomar un camino sin retorno, hago eco de ésta problemática y como artista, profesional y sobreviviente les invito a incluir la palabra en su vocabulario: suicidio, como un acto que puede ser evitado si nos damos el espacio para demostrar alternativas en donde abandonemos el juicio y pongamos más en práctica la empatia, donde comprendamos que la salud mental es tan válida e importante como cualquier otra. Podemos hacer la diferencia, podemos cambiar y salvar vidas.
Una temporada en el psiquiátrico
La caja de locos, unos más que otros pero la realidad es que el problema no radicaba en nuestra insania sino en la tristeza en la que todos estábamos a duras penas aprendiendo a flotar.
Instrucciones para caer: adiós
Justo en ese momento hace casi ya dos años, yo perdí la batalla. No hablo solo de perder como alguien que pierde un arete, un nivel en un videojuego o una materia en la universidad. Hablo de destruir todo lo conocido, lo amado. Hablo de ausentarte de ti mismo hasta nuevo aviso y sin saber realmente si volverás. Es darte cuenta que casi te arrancaste la carne de los brazos con mordidas voluntarias que tú misma accionaste.
Instrucciones para caer: caramelos
Al principio, aquello era solamente llanto y disociación, repetía escenas de episodios dolorosos una y otra vez, las sentía en mi cuerpo arder como una llama destructora. Luego pasaba y al retomar conciencia trataba de hallarme dentro de aquel espacio rectangular en Villa Crespo.
Instrucciones para caer: suicidio
No era que quisiera matarme, solo deseaba morir. No existía entonces ninguna acción pequeña o grande de la cotidianidad que no doliera con la intensidad de una quemadura de tercer grado, mientras más tiempo me miraba, menos me encontraba.
Instrucciones para caer: romper
En ese momento, ambos llorabamos angustiados por la misma razón: no podíamos reconocer a la persona en la que me estaba convirtiendo y no entendiamos que estaba pasando conmigo.
Más allá del límite
Tu vida es tuya, no eres lo que te pasó sino lo que decides hacer con ello. Mi nombre es Urania y sufro de trastorno límite de la personalidad.
El estigma
Todo lo que viví cuando estuve en ese foso llamado depresión: alcohilozándome cada fin de semana, llorando cada noche, presionando a quienes me amaban y minimizando su sentir. Porque cuando estás deprimido te odias, quieres que el mundo se pare y vea que estás mal, sin quererlo te haces adicto a la lástima hasta que llegas al punto en el que, ni obteniendo lo que quieres eres capaz de conformarte.
Remitente: Tesorito escondido
Estaba tan molesta con todo y por todo ¿Por qué no habías sido capaz de amarte y de respetarte? Si hubieses tratado de sanar jamás nos hubieses lastimado. Fue allí donde entendí desde donde trabaja el ego, bajo esa falsa sensación de control que tanto me inculcaste y que al final nos lleva a erguirnos desde un lugar en el que perdemos la capacidad de comprender al otro, de ponernos en sus zapatos y respirar su aire. El lugar que decidiste ocupar invisibilizando a quienes realmente te necesitábamos.