El río no deja de ser generoso incluso cuando sus cauces pueden inundar y destruir, la nieve sigue siendo magnífica aún en el peligro que supone y los riscos monumentales son tan bellos como letales. Entonces yo, no podía reducirme a lo mínimo por un desprecio: yo sigo siendo entereza aún después de todas las veces que la vida me ha roto.
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Un umbral llamado depresión [Parte I]
Por ello considero que el arte no nos invita evadir sino a comprender desde otra perspectiva lo que llevamos por dentro desde un entendimiento tan libre que tiene el poder de alejarnos del sufrimiento, del dolor, del victimismo y permitirnos un espacio para ensamblar todos nuestros pedazos, inclusive los que nos fueron arrebatados. Es aceptar que tenemos matices y recordar que son todos ellos los que componen una obra, dan carácter a una sinfonía o construyen un personaje sobre un escenario.
¿Sigo siendo después de mí?
Completé todo: Una carrera, un buen empleo, reconocimiento público, amor pasional, amistades auténticas, viajes, migración, la caída del artista… No tenía porqué cumplir una fase de redención ¿Que pasaría con mi cuerpo una vez que hubiese desaparecido? Al día de hoy sigo sin saberlo ¿Una fosa común? ¿Incineración? ¿Repatriación? Estaba cansada de luchar, del dolor, de levantar la cabeza cada día sin saber hacia dónde mirar.
Siempre hay un roto para un descosido
Me rebozaba el sentimiento de culpa y decepción hacia mí misma, el encontrar el reflejo que me devolvía el espejo y que no era otra que una mujer de rostro hinchado, cabello desprolijo y expresión indiferente que bien podría inspirar muchos sentimientos pero seguramente casi ninguno positivo. Esa no era la yo que YO recordaba ¿Acaso había siquiera existido?
Instrucciones para caer: adiós
Justo en ese momento hace casi ya dos años, yo perdí la batalla. No hablo solo de perder como alguien que pierde un arete, un nivel en un videojuego o una materia en la universidad. Hablo de destruir todo lo conocido, lo amado. Hablo de ausentarte de ti mismo hasta nuevo aviso y sin saber realmente si volverás. Es darte cuenta que casi te arrancaste la carne de los brazos con mordidas voluntarias que tú misma accionaste.
Instrucciones para caer: romper
En ese momento, ambos llorabamos angustiados por la misma razón: no podíamos reconocer a la persona en la que me estaba convirtiendo y no entendiamos que estaba pasando conmigo.
Más allá del límite
Tu vida es tuya, no eres lo que te pasó sino lo que decides hacer con ello. Mi nombre es Urania y sufro de trastorno límite de la personalidad.
Desarraigo: Donde todo converge
Y es que ésta diaspora venezolana guarda tantas historias increíbles que la mía sólo es una cuenta del rosario infinito que abarca el mundo entero. Todo aquello que no ha sido dicho todavía, en unos años será el legado que edifique la moral de nuestra amada tierra.
Una estampa para el perdón
Quienes hacemos parte del colectivo lo hemos aprendido, lo hemos hecho consciente. Yo llegué a creer que no había vida después de los veinticinco, después de haber muerto en tantos lugares y de tantas formas distintas, luego de lograr buena parte de los objetivos que me había planteado a corto plazo, de haber tropezado y dicho tantas estupideces estando fuera de mi, de conseguir que aquellos hombres férreos y estoicos lloraran como criaturas, de tragar tantas pastillas deseando desaparecer, de irrespetar mis creencias y valores, de orillar a mi familia a perder la razón.
Por donde entra la luz
Y aunque para el común de la población pueda parecerle ridículo y simple el vago retrato de la cotidianidad de cualquiera, quien les escribe es una persona que no se cepillaba los dientes por la noche porque no tenía ganas, que dormía doce horas o más con tal de evadirse, que no establecía diálogo presencial con prácticamente nadie y que no podía ver demasiada televisión porque le generaba ansiedad.