«En unión y libertad», la promesa del sur (Parte III)

Aunque internamente estaba eufórica, caminé junto a mis amigos en calma hasta la cinta del equipaje y cual fue mi sorpresa cuando visualice mi propia ropa interior girando de un lugar a otro en pleno espacio público. En un rincón, mi pobre maleta abierta como quien está agotada y respira con la boca abierta, me había dejado en ridículo delante de un país. Levanté unas cuantas prendas más suprimiendo mis ganas de llorar entre la risa, la vergüenza y compasión de mis compañeros.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar