Get up and fight: El recital de MUSE

Si podía cantar y escuchar el increíble acople de aquellos artistas que parecían mostrarme cosas que había olvidado durante años, podía seguir viviendo, podía darme una segunda oportunidad. Entonces todo se hizo más que evidente: me había perdonado. Y ahí, llena de sudor y lluvia cuando Matt entonó los primeros coros de Starlight, yo comencé a llorar pero esta vez ya no lo hice por dolor, sino por haber entendido que era momento de vivir mi vida lejos de aquellos barrotes auto impuestos dentro de mi cárcel mental

¿Sigo siendo después de mí?

Completé todo: Una carrera, un buen empleo, reconocimiento público, amor pasional, amistades auténticas, viajes, migración, la caída del artista… No tenía porqué cumplir una fase de redención ¿Que pasaría con mi cuerpo una vez que hubiese desaparecido? Al día de hoy sigo sin saberlo ¿Una fosa común? ¿Incineración? ¿Repatriación? Estaba cansada de luchar, del dolor, de levantar la cabeza cada día sin saber hacia dónde mirar.

Siempre hay un roto para un descosido

Me rebozaba el sentimiento de culpa y decepción hacia mí misma, el encontrar el reflejo que me devolvía el espejo y que no era otra que una mujer de rostro hinchado, cabello desprolijo y expresión indiferente que bien podría inspirar muchos sentimientos pero seguramente casi ninguno positivo. Esa no era la yo que YO recordaba ¿Acaso había siquiera existido?

Los locos del Alvear

Éste texto reúne de forma sincronizada diferentes puntos de vista y opiniones otorgadas por pacientes psiquiátricos que estuvieron internados en el Hospital Alvear durante el verano del año dos mil dieciocho. Éste testimonio pretende abrir una puerta hacia la concientización del cuidado de la salud mental, el apoyo y comprensión que requiere una persona que atraviesa el difícil proceso de rearmarse así mismo luego de una crisis de índole mental.

Agua corre por mi cara, mate de mi corazón

Nada borra el hecho de haber perdido la razón, de que lastimaste personas amadas e intentaste cosas que podían haber tenido un desenlace fatal. Créanme, los que han experimentado todo esto la tienen clara y es bastante difícil convivir con esas memorias. Es por eso que cuando estás librando esa batalla en la que sientes que la enfermedad te derrota en tantas formas distintas, lo que menos necesitas es crueldad, justificada o no, del exterior.

Especial: Hablemos de suicidio.

En honor a todas las personas que no consiguieron seguir adelante porque el dolor les llevó a tomar un camino sin retorno, hago eco de ésta problemática y como artista, profesional y sobreviviente les invito a incluir la palabra en su vocabulario: suicidio, como un acto que puede ser evitado si nos damos el espacio para demostrar alternativas en donde abandonemos el juicio y pongamos más en práctica la empatia, donde comprendamos que la salud mental es tan válida e importante como cualquier otra. Podemos hacer la diferencia, podemos cambiar y salvar vidas.

Instrucciones para caer: adiós

Justo en ese momento hace casi ya dos años, yo perdí la batalla. No hablo solo de perder como alguien que pierde un arete, un nivel en un videojuego o una materia en la universidad. Hablo de destruir todo lo conocido, lo amado. Hablo de ausentarte de ti mismo hasta nuevo aviso y sin saber realmente si volverás. Es darte cuenta que casi te arrancaste la carne de los brazos con mordidas voluntarias que tú misma accionaste.

Instrucciones para caer: caramelos

Al principio, aquello era solamente llanto y disociación, repetía escenas de episodios dolorosos una y otra vez, las sentía en mi cuerpo arder como una llama destructora. Luego pasaba y al retomar conciencia trataba de hallarme dentro de aquel espacio rectangular en Villa Crespo.

Instrucciones para caer: suicidio

No era que quisiera matarme, solo deseaba morir. No existía entonces ninguna acción pequeña o grande de la cotidianidad que no doliera con la intensidad de una quemadura de tercer grado, mientras más tiempo me miraba, menos me encontraba.

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